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¿Sintió un tronido en la rodilla al girar, frenar en seco o caer de un salto, y después se inflamó y siente que “se le va”? Podría tratarse de una lesión del ligamento cruzado anterior (LCA), una de las lesiones deportivas de rodilla más frecuentes. Una valoración oportuna permite definir el mejor tratamiento para usted y proteger su rodilla a largo plazo.
El LCA es un ligamento ubicado dentro de la rodilla que une el fémur con la tibia. Su función principal es dar estabilidad al girar, cambiar de dirección y frenar, evitando que la tibia se desplace hacia adelante.
¿Cómo se lesiona? Generalmente al girar con el pie apoyado, cambiar bruscamente de dirección, aterrizar mal de un salto o por un golpe directo. Es común en fútbol, básquetbol, pádel, tenis, esquí y artes marciales, y con frecuencia se acompaña de lesiones de menisco o del cartílago.
Los síntomas más comunes después de la lesión son:
Si después de una torcedura su rodilla se inflamó rápidamente, siente inestabilidad o no puede estirarla por completo (rodilla “bloqueada”), es recomendable una valoración con un ortopedista especialista en rodilla lo antes posible.
El diagnóstico se basa en la exploración física con pruebas específicas de estabilidad. Las radiografías permiten descartar fracturas y la resonancia magnética confirma la lesión y muestra si hay daño asociado en meniscos o cartílago.
Tratamiento sin cirugía. Algunos pacientes con baja demanda física y sin episodios de inestabilidad pueden manejarse con rehabilitación enfocada en fortalecer la musculatura y recuperar el control de la rodilla.
Reconstrucción artroscópica del LCA. En pacientes activos, deportistas o con inestabilidad, el tratamiento recomendado suele ser la reconstrucción del ligamento por artroscopia: una cirugía de mínima invasión, a través de pequeñas incisiones, en la que el ligamento se sustituye por un injerto de sus propios tendones. En el mismo procedimiento pueden tratarse lesiones de menisco o cartílago.
La rehabilitación inicia desde los primeros días y es parte fundamental del éxito del tratamiento. Como referencia general, las actividades cotidianas se retoman en algunas semanas y el regreso a deportes de giro o contacto suele ocurrir entre los 9 y 12 meses, una vez cumplidos los criterios de rehabilitación. Los tiempos varían en cada paciente y se definen durante su seguimiento.
Una rodilla inestable puede sufrir nuevas torceduras que dañen los meniscos y el cartílago, lo que con el tiempo favorece el desgaste articular. Atender la lesión a tiempo ayuda a proteger su rodilla.
Algunas personas con poca actividad física pueden llevar una vida normal con rehabilitación. Si usted practica deporte o siente inestabilidad, normalmente se recomienda la reconstrucción.
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El costo depende del hospital, de las lesiones asociadas y de su aseguradora, por lo que se entrega una cotización personalizada después de su valoración.
Sí. Puede agendar consulta presencial en Roma Norte o Tláhuac, o teleconsulta a través de Doctoralia.
Esta información es orientativa y no sustituye una valoración médica.
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